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Antonio Galvañ al aparato. Bienvenidos al fabuloso y multicolor mundo de Adventures In Stereo.

 Os podría hablar de muchos discos favoritos, pero prefiero hacerlo de uno muy especial para mí. Uno que he escuchado muchas veces y me influyó muy determinantemente en un momento de mi vida.

Adventures in Stereo fueron una banda de Glasgow de mediados de los noventa formada por el guitarrista Jim Beattie (ex Primal Scream) en la que cantaba Judith Boyle y que tenía un tercer miembro al mando de un antiguo sampler Akai llamado Simon Dine.

Sacaron una trilogía de singles de cuatro canciones inspirados y maravillosos que después unirían (con alguna que otra canción más) para formar su primer álbum. Lo que consiguieron con estos epés no lo volverían a poder lograr, ni Judith y Jim por un lado, ni Simon Dine por el otro. 

¿Por qué? 

Pues porque esa etapa inicial es mágica. El sonido de Adventures in Stereo consistía en rodajas de samples de los sesenta (principalmente) a los que Judith Boyle añadía melodías y voces y Jim Beattie alguna que otra guitarra. Muy simple, pero inimitable, tal como lo hicieron ellos. 

Música con loops, voz y guitarra se ha hecho mil veces, dirás. Pues no es así. Olvídate de los tostones de escuchar durante cinco minutos un sample repetido con alguien canta algún intento de melodía encima, esto no era así con Adventures in Stereo. Las canciones son cortas, cuando el sample empieza a cansar se acaban. Las líneas vocales y los coros están perfectamente pensados, toman de los Beach Boys su parte más esencial, y todo el conjunto tiene un aire soñador y retrofuturista que unas veces remite a Stereolab y otras a los Broadcast del principio. Es decir, que además eran modernos, no revivalistas.

Pero sobre todo, eran pop. Preciosas miniaturas pop compuestas sobre intros de otras canciones. Cuando los escuché (a finales de los noventa, en la edición española que saco Elefant)  me dije: “yo quiero hacer algo así”. Evidentemente, fue imposible. Porque esa conjunción de primitivismo sampledélico junto a melodías y canciones mínimas es muy difícil de imitar. Ni ellos mismos consiguieron mantener el nivel mucho tiempo. Pero a mí me bastó con ese disco para, años más tarde, empezar un proyecto que llamé “Parade como el jovencito Frankenstein”. 

Durante unos meses me empeñé en versionear mis propias canciones usando como base un montón de samples que había reunido de vinilos favoritos de los sesenta y setenta. Mamas & the PapasLucio Battisti, incluso los Young Marble Giants fueron fusilados para recrear mis canciones. El resultado no pasó de curioso, pero el proceso fue muy divertido. De la que más orgulloso me siento es de “Sin Eduardo , que hice con ayuda de una Akai MPC2500 y algunos discos del gran Battisti. Aquí es cuando más me acerqué a la idea que tenía de sonar parecido a Adventures in Stereo.

A partir de aquí, muchas de mis canciones llevaban elementos sampleados, pero nunca tan evidentes como en el Jovencito Frankenstein. De vez en cuando retomo el concepto, especialmente en directo. Una de las canciones más especiales de “Materia Oscura” está hecha un poco de esta manera: “Un roto, un descosido”

Todo esto sucedió porque escuché un disco que me mantuvo enganchado durante meses, y cuando lo vuelvo a escuchar la magia se mantiene intacta. 

Jim Beattie Judith Boyle continuaron con Adventures in Stereo durante un par de discos más, y se sigue notando la inspiración y la intención que tenían, pero esas vestiduras de samples que les proporcionaba Simon Dine y que les hacía tan especiales no las volvieron a tener. A finales de los noventa desaparecieron.

Simon Dine continúo con un disco de Adventures in Stereo (mismo nombre, distintos músicos) pero las melodías y los coros estaban mucho menos inspirados. Más tarde fundó Noonday Underground, produjo a Candy Payne intentando retomar el concepto de una manera más sofisticada, y acabó de compañero de Paul Weller en sus últimos tiempos.

Pero ninguno por separado consiguió esa fugaz maravilla que fueron sus primeros tres epés.