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Un regreso silencioso. La gran Shirley Collins está de vuelta, y a sus 81 años se acerca de nuevo a un micrófono en este hermoso trabajo titulado “Lodestar” (Domino, 2016) en la que hace un repaso al cancionero tradicional angloamericano, y su voz -frágil y como suspendida en el tiempo-, recorre sutilmente estos pentagramas que transitan desde el siglo XVI hasta la década de los 50. 

De la mano de Ossian Brown y Stephen Thrower  del grupo Cyclobe, la gran dama del folk británico, nacida en East Sussex, retoma su fabuloso legado después de desaparecer de la escena musical durante casi cuatro décadas. Atrás quedaron una dura ruptura matrimonial con Ashley Hutchings-fundador de Fairport Covention y Steeleye Span-, y los desajustes vocales a causa de una disfonía que la apartó de los escenarios. Hace pocos días leía unas declaraciones de la autora de “No Roses” en las que decía que en sus interpretaciones nunca llegó a ser una Sandy Denny (ni falta que le hacía), pero ella sabe hacia donde ir para encontrar la verdad que se esconde en cada canción, y por eso le gusta navegar entre sus notas, entre sus silencios. En portada aparece posando su mirada serena en un punto indeterminado; unas nubes la rodean de fondo, y ella sostiene en su regazo un antiguo sextante. Empieza a sonar la música, y se pierde el norte.

Abre el álbum con la laberíntica, e intrincada exhortación divina en “Awake Awake/The Split Ash Tree/May Carol/Southover” en la que ecos medievales, disonancias drone que parecen experimentos electroacústicos, y dulce ensoñación pastoral crean una suerte de paraíso artificial del cual habitar en estado de trance. En “Death And The Lady” (tema que escribió junto a su hermana Dolly) se escenifica un diálogo entre una joven y la muerte, y el rasgueo de una guitarra mece unas notas ancestrales; y en el clásico cajun “Sur Le Borde De l’Eau”  voz y guitarra van tejiendo un sortilegio indescifrable, de un magnetismo desgarrador.

Como hace unos años hizo Linda Perhacs, la gran Dama octogenaria sienta cátedra después de recobrar su voz. Es de esperar que, gracias a un disco de versiones en el que participarán admiradores como David TibetWill Oldham, o Kurt Vile, el legado de esta mujer vuelva a ser reivindicado.