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Atentos los amantes de la hornada que recuperó tangencialmente la psicodelia hace un cuarto de siglo. Encontrarán en los nacionales Holögrama, ahora dúo tras incorporar el gaditano Cráneo Prisma a Thylakos, un paliativo inmejorable para su añoranza.
La progresión del álbum “Gemini” (Foehn 2016), gracias a un presupuesto más holgado -aunque a veces mantenga ráfagas cavernosas por una cuestión de principios- ha propiciado un sonido esta vez ya definitivamente brillante. Los seis minutos iniciales de “Teenagers” arrancan con Suicide para envalentonarse en un cóctel de sintetizadores que parecen guitarras sideral. En “Burgundy Coloured Mazes” la marejada de teclados lisérgicos abraza con residuos de Spacemen 3 y Spiritualized. Bajón mántrico -algo del Panda Bear de “Young Prayer”– en “Interlude” antes de encarar los catorce minutos últimos con una “Endless Circle” kraut repleta de duelos hipnóticos de vertiginosos.
La presencia de Holögrama en el pasado Primavera Sound venía avalada por el debut con una discográfica norteamericana y por directos de velocidad contagiosa. Ahora atacan desde casa con mayor pulcritud y puntería.