internacional
 
Un año funesto en el que se fueron personalidades de la talla de Prince, Bowie, Cohen, y recientemente George Michael. A nivel musical no ha estado nada mal. Aquí van los discos internacionales que más me gustaron en 2016…

 
1- “A Seat At The Table” (Solange). Majestuoso cancionero que conjuga el mensaje político y emancipador (en primera persona) de una mujer que se erige en referente de la comunidad afroamerica, y el arrebatador legado del r&b ochentero y el jazz. Un disco de los que marcan una época. Post relacionado.
 
2- “Freetown Sound” (Blood Orange). En su momento acabé sentenciando que este disco es una locura, y verdaderamente sigue siéndolo. Dev Hynes es un malabarista tejiendo pentagramas que suenan a muchas cosas conocidas, pero él, cual demiurgo, les da un sentido nuevo que, estoy seguro, ganarán la batalla del tiempo. Prince y Michael Jackson estarían orgullosos de él. Post relacionado.
 
3- “We Be All Africans” (Idris Ackamoor & The Pyramids). Regreso magistral del saxofonista -discípulo de Cecil Taylor– de Chicago junto a su reformada banda. Excelso virtusionismo en forma de afropop, y jazz ensoñador recuperando el legado de Pharoah Sanders. Post en preparación.
 
4- “Lodestar” (Shirley Collins). Otro regreso. La veterana Shirley Collins, después de superar sus problemas con la voz, recupera una serie de tonadas tradicionales angloamericanas y las interioriza de tal manera que parecen suyas. Su voz, como suspendida en el tiempo, entre frágil y fantasmal, conmueve como pocas. Post relacionado.
 
5- “EARS” (Kaitlyn Aurelia Smith). Ambient ondulante que tanto se reconoce en Brian Eno como en Laraaji. En “EARS” los sonidos son envolventes, evocadores, cálidos. Aquí se abre la senda para alumbrar un nuevo neoclasicismo sensorial. Post en preparación.
 
6- “Fruit Juice” (Happy Meals). El dúo de Glasgow ya avisó de todo su potencial hace un par de años con “Apéro”, y con este ep de seis canciones se reafirman en que lo suyo es hacer pop de altos vuelos. Cantando en frances e inglés, estos surcos contienen todo lo bueno de Broadcast y del pop yé-yé, imbricadas líneas psicodélicas de sintetizador, y guiños al balearic sound y al italo disco.
 
7- “Blackstar” (David Bowie). Se ha escrito mucho sobre este disco, así que redundar sería una torpeza. Otro trabajo inmenso de Bowie. El último. Post relacionado.
 
8- “Arbina” (Noura Mint Seymali). La voz de Noura Mint Seymali desde el primer momento que la escuché me recordó, por su timbrica y fuerza, a la de Lole Montoya. Al igual que la sevillana, la artista mauritana se nutre de la tradición folk -en su caso del acervo griot- para hechizar con mantras a ritmo de blues. Post en preparación.
 
9- “Konnichiwa” (Skepta). Al londinense le salen admiradores por todos los lados, y no es para menos. Drake, Kanye West, o Pharell Williams no reparan en elogios, y a la vez abonan sus miedos. Este era el disco que necesitaba el grime para explorar nuevos territorios.
 
10- “Forfour” (Grumbling Fur). Antton Iturbe desvelaba las virtudes, que son muchas, de estos geniecillos locos. Post relacionado.
 
11- “Oh No” (Jessy Lanza). La canadiense, sin armar mucho ruido, se va posicionando como una de las artistas de r&b más inspiradas del momento. Soft-rock, Madonna y Cindy Lauper, los ecos serpenteantes de la Yellow Magic Orchestra y las producciones de Jimmy Jam y Terry Lewis. Pero, además, espléndidas canciones. Post relacionado.
 
12- “The Hope Six Demolition Project” (PJ Harvey). Uno de sus discos que con el tiempo se acabará reivindicando. Una Harvey inspirada y emotiva. Post relacionado.
 
13- “Anti” (Rihanna). La diva de Barbados siempre moviéndose entre el hit glorioso y el trazo grueso. Aquí hay de todo un poco, pero acaba ganando la partida media docena de temazos a prueba de bomba. Post relacionado.
 
14- “Garagen Aurora” (Telebossa). Fantástico segundo disco del peculiar proyecto comandado por Chico Mello y Nicholas Bussmann. Del caudal de sonidos que consiguen extraer de la programación de su piano robot (Der Automat), es un deleite pasar el tiempo descifrando los significados de temas como “Basta” (letra de Pessoa, espíritu Robert Wyatt), o los arreglos de viento a lo Van Dyke Parks de “Nao So”. Jóia.
 
15- “Jumping The Shark” (Alex Cameron). Un cabaret en donde los focos solo apuntan a una persona. Alex es mucho Alex. Post relacionado.
 
16- “Only” (Klein). Muzak futurista en un debut a la altura (casi) del mejor Tricky. Post relacionado.
 
17- “Jackie Lynn” (Jackie Lynn). El nuevo heterónimo de Haley Fohr se reconoce en la exuberancia vocal de una Nico o una Annette Peacock, y esculpe un pentagrama bello y amenazador. Post relacionado.
 
18- “Varmints” (Anna Meredith). Maridaje de fanfarrias wagnerianas, art pop, y bandas sonoras de videojuegos tipo Mario Bros. Un totum revolutum del todo inspirador. Post relacionado.
 
19- “Wood/Metal/Plastic/Pattern/Rhythm/Rock” (75 Dollar Bill). Gran tratado de deconstrucción del blues siguiendo patrones de libre improvisación. A cada escucha me gusta más. Post relacionado.
 
20- “Serpent Music” (Yves Tumor). El autor de Tennessee hace aparición en la selecta discográfica Pan, e imprime al catálogo un inesperado y fértil volantazo con una colección de temas en clave lo-fi que van desde el pop tribal hasta el noise, con parada para repostar en la ciénaga de la herencia industrial