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Al publicar “Regions Of Light And Sound Of God” intuimos que la aventura no se pararía ahí. Jim James estaba ya demasiado impregnado de música de color para detenerse. La constatación se llama “Eternally Even” (ATO 2016).
En él, sigue Jim encadenado a su mística peculiar. La edificó a través del poder sobrenatural de su voz en los primeros discos de My Morning Jacket. Ahora ya no la utiliza tanto -apenas presencia de falsete: ha delegado los tonos más altos en la vocalista Shungudzo Kuyimba– porque ha aprendido a estructurar un sentimiento similar mediante instrumentos y asistencia de programación. Y también porque el mensaje, al irse centrando en temáticas específicas, precisa de un conglomerado musical distinto. Para manipularlo, aquí cuenta con la ayuda inestimable de Blake Mills, sabio conocedor de la música negra y de las nuevas tecnologías.
La primera mitad del disco -más bien la primera mitad de la primera mitad –“Hide In Plain Sight”, “Same Old Lie” con su final Gil Scott-Heron, y “Here In Spirit”, esta última de beat seco y triste compuesta junto a Eric D. Johnson de los ignorados Fruit Bats– se nutre de ritmos sintéticos sobre los que el texto se explaya siguiendo las normas métricas del hip hop, hasta que decide alimentar el espíritu con un instrumental de título elocuente, “We Ain´t Getting Any Younger Pt 1”, marcando la línea divisoria de la grabación. Hasta entonces se había manifestado en clave sociopolítica: hacia dónde se dirige su país con líderes de esta calaña, la necesidad de cambio, juntarse para ser más fuertes contra el abuso de poder, etc. A partir de la reanudación, se enfoca en una temática más introspectiva, la que le enfrenta a su envejecimiento y al legado que todos soñamos con dejar a los que vienen; un futuro mejor. Aquí utiliza otros remaches más variados de la música de color, con la extraordinaria “Eternally Even” como cierre trascendente resumido en un anhelo dirigido a los transeúntes temporales en este planeta: I hope you´re having…a wonderful life.
Como se decía al principio, un buen día Jim James se adentró por un camino nuevo con la curiosidad del explorador. Ni se paró ni miró atrás. Cuando lo haga, sabremos si dejó migas de pan para saber volver. Y si no lo hace, siempre nos quedará la duda: ¿porque no quiere, o porque los pájaros comieron las migas?