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De un tiempo a esta parte se viene reivindicando, por suerte para todos, el papel fundamental de la mujer en la composición de música electrónica.  En su momento fue la figura de Laurie Spiegel o Daphne Oram, luego le llegaría el turno a las reediciones de  Suzanne Ciani o Else Marie Pade. Grandes mujeres que fueron las grandes pioneras de la electrónica, y unas avanzadas a su tiempo. Amiga y gran admiradora de Ciani – con la que ha editado un trabajo conjunto hace unos meses- toca detenerse hoy en la figura de otra fémina que recoge el testigo de todas estas maestras, y factura un álbum del que muchos hablan, y merece la pena sumergirse (nunca mejor dicho).

Escuchar “EARS” (Western Vinyl, 2016) de Kaitlyn Aurelia Smith es una experiencia muy placentera. Es como dejarse arrastrar por un alud de sensaciones, colores, texturas, sonidos, voces moduladas, y silencios intrigantes. Esta música está tocada por un halo especial, un algo inasible y muy especial que conmueve. Imaginen una narrativa a medio camino entre la experimentación de las artistas más arriba citadas, y aderezado con cierta espiritualidad a lo Ariel Kalma; imaginen el universo poético que encierran las imágenes de las películas de Hayao Miyazaki pespunteadas por la modulación vocal de una Lorena McKennitt;  y hasta visualicen en sus sueños qué extraño y encandilador sonido nacería de entre lo más profundo de las melodías etéreas de Enya enredadas con las tramas jazzísticas más espirituales. Esta sensibilidad tan heterogénea emana de  la mente de una autora que pasó su infancia en contacto con la naturaleza de Orcas Island (Washington), y fue allí donde empezaron sus primeros “experimentos” con la cacharrería analógica (cuenta en alguna entrevista que un vecino le dejó prestado un sintetizador Buchla, y fue en ese momento donde empezó todo). Les invito a que cierren los ojos, suban el volumen, y…ya me contarán.