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Que Julia Jacklin provenga de Australia y sus canciones contengan trazas de americana no la asocia con Courtney Barnett más que en su militancia autónoma. La segunda destila una tasa mayor de adrenalina, y no parece frecuentar además la misma tienda de ropa. Seguramente Julia tira de franquicias; nada de mercado de segunda mano. Pero tiene un punto confesional emotivo capaz de engarzar intimismo y raíces más allá de su vestimenta adolescente en algunos vídeos.
Al poco rato de arrancar “Don´t Let The Kids Win” (Polyvinyl/Transgressive 2016) ya se intuye que el álbum merecerá la pena más por las tonadas sentidas (“Lead Light”) que por las dinámicas (“Coming Of Age”), sea cual sea la filia de la canción. Impresionan sobre todo tres juntas en el ecuador de la grabación, “Motherland”, “Small Talk” y “L.A. Dream”. La primera se hace querer por algún pasaje interesante del texto (I think I´m good/ Will I be great?/ Is it money I wanna make/ or is it sweet love for his sake?). De mucho mayor calado es el de la segunda (hey kid at the bar, you know who you are/ I´ve been staring you down as I play this out of tune guitar/ oh I just think what we could be/ I swear I´ll dress cooler if you just go home with me/ but you´re too young/ to be a lover to me) desgranado con un estilo melódico muy Mary Margaret O´Hara, mientras la tercera lo mezcla con el eco de desazón de Mazzy Star.
Como suele suceder, se guarda una de sus perlas para el final, la que da título al disco (don´t let your grandmother die while you´re away/ a cheap trip to Thailand´s not gonna make up for never getting to say goodbye/…./ we´re gonna keep on getting older/ it´s gonna keep on feeling strange/…./ the more I keep on talking, the less breath I got left to sing). Sin romper esquemas, te hace reflexionar un rato con su voz exquisita.