cs9

“Impossible Dream” (Haley Bonar). Una desviación atractiva. Esta chica con trayectoria relativamente conocida en Minnesota ha compartido escenario con Low y forma parte del grupo Gramma´s Boyfriend. Aquí parece arrinconar su lado punk para liberarse entre nubes de dream pop. Lo que consigue no obstante es mezclar la dulzura de su voz con instrumentos de sonido limpio que interpretan con pedagogía punk. Está en la fuerza de “Called You Queen”, en los redobles de batería de “Stupid Face”, en la intensidad del background de “Skynz” o en chirrido de óxido de la guitarra de “Kismet Kill”. Sin evitar las canciones haciendo puente entre folk y rock (podría ser Natalie Merchant en “I Can Change”). Y sin olvidar que enseguida atrapa cuando empieza en “Hometown” como si se tratase de una versión de “More Than This” de Roxy Music. Muy recomendable.

“Phase Zero” (Morgan Delt). Como The Flaming Lips y Tame Impala, y cada cual con su manual y su nivel de experimentación, comparten la idea de enfrentar la música psicodélica de cierta robustez con voces de gelatina. En “Another Person” podrían ser los segundos tocando desde el fondo de una piscina (con agua). Las disonancias son mayormente placenteras (“The Age Of The Birdman”), incluso pasando a veces sigilosamente (“The Lowest Of The Low”), como de puntillas. Lástima que no permitan fluir la melodía el suficiente tiempo -tipo Grumbling Fur– para cuajar. Si reconocen estar influidos por los Can mid seventies de “Flow Motion” -la guitarra cristalina de “A Gun Appears” y otras- no queda otra que asentir.

“Dusk” (Ultimate Painting). Promedio excelente el mantenido por Hoare y Cooper, a álbum por año. Menos incisivo que los anteriores, con la atmósfera psicodélica -entre lo fumado de “Skippool Creek” y la pereza de “Lead The Way”– desplegando sus influencias -el poso folk de “Song For Brian Jones”– de puntillas. Y esas pulsaciones demasiado amables para ser germánicas de “Monday Morning”, “Somewhere Central” -como Yo La Tengo recreados por Young Marble Giants– acaban evocando la tibieza de los Fleetwood Mac de “Tusk”. Ah, a lo mejor por eso el álbum se titula “Dusk”.