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La primera grabación del 2017 presentada en esta página es un bombón. Imaginemos el combinado perfecto entre dream pop y electrónica aterciopelada rudimentaria. Canciones de voces dulces alternándose con instrumentales ocasionales. Es lo que lleva manejando Jamison Isaak bajo el logo Teen Daze durante cuatro álbumes. Parece que por fin ha dado con la fórmula ideal en “Themes For Dying Earth” (Flora 2017).

Como su nombre indica, es un homenaje a las bondades de la Tierra a través de la luminosidad electrónica. Son las chispas brillantes emitidas por un habitante enamorado de su planeta (un canadiense está educado para defender un país de parajes tan hermosos),  feliz por disfrutar de su cobijo y preocupado por el poco agradecimiento que otros de su especie profesan por él. La naturaleza -manipulada en sonidos digitales- siempre está en un plano destacado, desde los títulos de las canciones (“Cherry Blossoms”, “First Rain”, “Water In Heaven”, etc) a la cariñosa producción de John Vanderslice (también prominente en el nuevo de Grandaddy).

Huelga decir que el álbum es una maravilla desde la primera canción (“Cycle”), aderezado por una camarilla de colaboradores entusiastas (destáquese la ayuda vocal de Nadia Hulett en “Lost”, así como a S. Carey trajinando en “First Rain” o Sound Of Ceres en “Rising”). Diez piezas -más el bonus añadido en algunas ediciones, “An Alpine Fores”– destilando belleza y armonía para con su entorno, empujando a Isaak hacia el trono de las esperanzas musicales que el 2017 vaticina. Teen Daze se pronuncia casi igual que Teen Days. Aturdimiento adolescente o días adolescentes, tanto monta. Ternura supina a través del inquebrantable aliento de la juventud.