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Se ha dicho muy a menudo que Serú Girán fue la mejor banda de rock en español, pero yo puntualizaría algo: lo que practicaba el grupo liderado por Charly García y comandado por David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro era más bien un pop de influencia británica (Beatles principalmente, aunque también norteamericana si contamos con la del ‘Pet Sounds’ de los Beach Boys) y, por otro lado, ese cetro podía ser reclamado igualmente por otro imprescindible combo: sus compatriotas Almendra de Luis Alberto Spinetta.

En cualquier caso no deberíamos pasar por alto las tremendas cualidades de su música. “Cinema Verité” fue compuesta para el que a la postre sería el último álbum de la banda, ‘Peperina’ (SG, 1981), justo antes del final de la banda desencadenado por la partida del bajista Aznar para integrarse en el prestigioso Pat Metheny Group. El tema es de Charly García (que fue niño prodigio con el piano clásico) y sigue la pauta de la mayoría de sus composiciones: pop complejo (rozando lo progresivo) pero dotado de una belleza especial. La estructura de la canción se compone de varias partes (usualmente extensas): AABAABCCDDDA, ninguna de ellas funciona como estribillo y sin embargo todas ellas son elevadas armonías y melodías inspiradas: ‘A’ debería funcionar como estrofa, no obstante es perfectamente autosuficiente; ‘B’ que ocupa lugar de estribillo realmente parece un intermedio; pero no, el verdadero intermedio es ‘D’, precedido de lo que podríamos considerar un tramo puente (‘C’). Este tipo de pasajes o tramos intermedios especialmente inspirados en lo armónico y que causan cierta sorpresa porque en principio no se esperan, eran muy empleados por Brian Wilson (y por los compositores clásicos) y García toma buena nota de ello en muchas de sus composiciones.

En lo lírico, esta canción se muestra a primera vista un tanto críptica, ambivalente u onírica incluso, aunque aparece el tema del cine y lo audiovisual (“Justo en el paraíso para filmar”, “En escenarios solitarios…”, “La luna baja los telones”), recurrente en su obra tanto con Serú Girán como en la carrera que García inició después en solitario. Aquí la figura del espectador/observador cobra una importancia destacable: “Y yo puedo observar tranquilo…”, “Ellos están con la máquina de mirar”, “Yo nací para mirar”. Pero, ¿qué es aquello que mira el narrador? No queda claro, aunque uno supone que es una ficción, quizá una relación amorosa disfuncional (“El es Eva y ella Adán”), con toda probabilidad una filmación documental improvisada, tal y como promulgaba el cinema verité ideado por Jean Rouch.