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Suerte para quienes no se dejan amilanar por las críticas tibias y se empeñan en ser ellos quienes deciden valorar un disco tras escucharlo. Se encontrarán a veces con sorpresas agradables -a nadie le gusta, a mí sí- que compensarán la frustración del reverso -¿por qué gusta a todos y a mí no?- cuando el consenso es adulador.
Un ejemplo. Las reseñas de “Trials & Truths” (Bella Union 2017), segunda grabación de Horse Thief. ¿Será porque no aporta nada nuevo? ¿Porque a la percusión le faltan brazos? ¿Porque algunas composiciones rozan lo vulgar? ¿O porque pasarse al pop es un ejercicio que no puntúa? Lamento profundamente que decepcionen a quienes esperaban de ellos una evolución más arriesgada. A mí me ha gustado la baza pop, aunque esta carretera les aleje de la americana (“Drowsy”) o del synth pop (en “Another Youth” serían los Future Islands low cost), y no los percibo carentes de personalidad sino más bien una banda multiusos con buenas -y más que buenas- composiciones. Casi todas susceptibles de ser recordadas en cualquier momento del día. Las guitarras ululantes en la construcción de “Falling For You”, el torrente de “Empire” no exento de una languidez post Real Estate, la serena “Little One”, la pasional “Santa Fe” o, la mejor, “Million Dollars”, una balada de matriz acústica con efectos instantáneos.
Ok, fáciles hasta cierto punto, sí, sin caer en lo peyorativo: tienen las canciones. Lo importante.