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La salida de Matt Mondanile, responsable parcial del excelso juego de guitarras de Real Estate, parecía anunciar una debacle. Cuando una carrera ascendente llega a este punto, se encienden las alarmas. Cualquier cambio puede redundar en una variación negativa de la magia a la que estábamos acostumbrados; incluso la mera sospecha de una desaceleración preocupaba.
De modo que es una alegría mayúscula comprobar en “In Mind” (Domino 2017) con la entrada de “Darling” que todo sigue más o menos igual con esas cenefas de guitarra arropándonos hasta ponernos en marcha en una auténtica bofetada de joie de vivre. Mondanile ha sido reemplazado por el solvente Julian Lynch y en todo caso su participación -mayor o menor- se percibe más en las decisiones tomadas para resolver la composición -elección de arreglos y talante- que en el aporte instrumental. Martin Courtney ha tomado las riendas, basculando ahora su sonido entre una placidez más armónica -en voces y melodías tipo Teenage Fanclub, como en “White Light”– e inclinaciones extraídas de la placenta de The Clientele“Time”-, además de dejar también mayor coeficiente de decisión a Alex Bleeker, avezado -en “Holding Pattern” y “Two Arrows”– a la hora de tomar prestadas fragancias californianas. Menos Feelies y más west coast. Sin saber exactamente qué porcentaje de culpa tienen -aparecen en la lista de agradecimientos- Jarvis Taveniere y M. Geddes Gengras.
Cualquier asomo de duda en todo caso se ve borrado por un final en “Saturday”, que deja el sabor de boca perfecto cuando se despereza, como al empezar: la misma -o mayor- brillantez de las guitarras para reflejar, en la estela de su humanidad, lo que somos, lo que no somos, y lo que queremos seguir siendo. Musicalmente. Sigan el solo hasta que éste expire y disfruten de cómo les queda el cuerpo. Sábado.