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Llevo bastantes semanas muy enganchado a este disco. La música de la galesa Kelly Lee Owens tiene un sustrato muy orgánico y a la vez onírico; sonidos envueltos en una aura nebuloso que nacen de la observación (e interiorización) del paisaje galés como si de un estado de ánimo o una ensoñación se tratara, además de su pasión por la poesía, la astronomía, y el cacharreo. Un discurso que aúna calidez (vital) y fría precisión quirúrgica analógica. De este binarísmo surge un cancionero intuitivo, plástico, y de contornos serpenteantes. Droga dura.

“Kelly Lee Owens” (Smalltown Supersound, 2017) es el debut de esta mujer después de anteriores colaboraciones con Daniel Avery y Ghost Culture. En estos surcos hallamos a una autora que entra con pie firme en la escena synth pop recreando panorámicos trenzados que basculan por sendas de dream pop y new age (“S.O”, “Lucid”), o poliédricos homenajes a referentes musicales como Arthur Russell (“Arthur”). Con ayuda vocal de Jenny Hval (una preciosa tonada pop,“Anxi”, que se metamorfosea en microhouse de raíz teutona) la cuota de excelencia sube por las nubes, y hasta parece guiñar un ojo a los hermanos Reid en la no menos fantástica “Keep Walking”. Sobradas razones para seguir atento a sus próximos pasos.