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El paulatino descenso de la cotización de la marca Local Natives a nivel mediático europeo podría deberse a que no han sabido sorprender con algún detalle único e intransferible. Rock y pop norteamericano de amplio espectro -¿bastardo por rozar la radiofórmula?- sin afanes rupturistas, con estribillos nobles, instrumentalmente eficientes y arriesgando lo políticamente correcto en los arreglos: como todos, también ellos suenan ahora más digitales que analógicos (más teclados y menos guitarras).
Que apenas contengan trazas personales -ya se dijo al reseñar “Hummingbird”– les deja en un terreno pantanoso donde tanto caben Coldplay y The Accorn como Counting Crows o los últimos Death Cab For Cutie. En todo caso, en “Sunlit Youth” (Infectious 2016), a remolque de su título, se percibe algo más de luminosidad pop tras prescribir el periodo de luto del anterior. El grandísimo pop de “Villainy” se lleva bien con la vecindad lánguida de “Past Lives” y, transcurridas cinco canciones -destacan los coros y melodía de “Dark Days”, como caricias-, uno se pregunta las razones por las que siguen infravalorados, si ni siquiera en “Everything All At Once”, con el piano melancólico, caen en la zona de confort adocenado de Coldplay. Y tienen en un productor como Lars StalforsHEALTH, Deap Vally– a un buen consejero para afilar esporádicamente sus contornos.