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Los británicos suelen compensar sus carencias en los estilos afroamericanos con una abundancia de soluciones imaginativas, obteniendo resultados insospechados cuando parecían metidos en callejones sin salida. Al igual que Bonobo, pero el año pasado, Glass Animals lidiaban con la papeleta de definirse -y a la par convencer- tras los pasos dubitativos aunque esperanzadores de “ZABA”. Electrónica amable + black sounds + pop + baile sin frenesí + UK. Un híbrido en los órganos blandos de Hot Chip de la mano de Paul Epworth, que en “How To Be A Human Being” (Wolf Tone 2016) sigue como productor ejecutivo: Wolf Tone es suya.
El comienzo de percusión tribal a lo John Kongos de “Life Itself” borra de un plumazo los adjetivos empezados por “f” del anterior -flácido, famélico- con su presencia hercúlea. Un arranque cuyo vigor no empequeñece las piezas siguientes. Tanto “Youth” como “Season 2 Episode 3” optan por el tiempo lento sensual con voces sugerentes, la primera sobre todo -excelente- gracias a sus triquiñuelas sonoras dando la razón a quienes defienden la teoría de que, en música menos comprometida, todo está en los detalles (hasta el punto, y no sé por qué, de recordarme a Deep Forest). La segunda es más Metronomy. Y está “The Other Side Of Paradise” que, se supone intencionadamente, contiene elementos de “Gangsta´s Paradise”.
Con este abanico tan amplio que va desde la electrónica al (tr)hip- hop, made in Oxford, el caché de Glass Animals ahora es considerable.