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No es una novata Joan Shelley. Ha llegado con prudencia a su cuarto álbum levantando cada vez menos polvareda sonora en un viaje pausado a las raíces.
La vuelta de tuerca definitiva para la de Kentucky corre a cargo de la producción de Jeff Tweedy, y lo más grande que se puede decir del encargo es que apenas se le nota, pues el objetivo es dar prioridad absoluta al remanso introspectivo creado por su voz, su guitarra y la del cómplice Nathan Salsburg, también presente en el segundo disco de Jake Xerxes Fussell. Entre ambos dejan en “Joan Shelley” (No Quarter 2017) poco resquicio para ver a un Tweedy pirotécnico, todo lo más apuntes delicados de batería de su hijo Spencer.
Destaca sobremanera el tema más formal, “Where I´ll Find You”, con el trote country íntimo realzado por el teclado. Antes no obstante ya ha dado muestras de las señas de identidad -el folk circular británico de “If The Storms Never Came”-, y las ocho piezas siguientes pulsan todos los resortes entre country y folk mientras no contravengan las normas elementales de máxima fragilidad. Cada nota está interpretada por manos con guantes de terciopelo. Si hay una guitarra punzante en “I Got What I Wanted”, es de una mordedura dulce aunque letal. O como “I Didn´t Know”, más J.J. Cale. Si hay una liturgia en “Even Though”, no está dispuesta a pasar por la farándula grandilocuente eclesiástica (piénsese en Low y Cowboy Junkies si fuesen cantautores). Y si uno se emboba y queda atrapado en su reverberación, le llegará el olor a verano indio. ¡Todo es tan perfecto con la ambientación y respetuoso con las formas!