sk

La artista nacida en Baltimore es la responsable de uno de los discos de pop más adictivos de la temporada, y también de una de las portadas más espantosas. Su primer plano sobre un fondo de angulosas figuras de colorines, y su nombre en letras grandes en la parte superior no pasará a la historia. Pero preferencias estéticas aparte, la norteamericana afincada en Hamburgo, se puso en contacto con el sello de techno Pampa Records (escudería de Dj Koze e Isolée) para que le editaran su primer disco. “Sophia Kennedy (Pampa, 2017) llama poderosamente la atención por la gruesa tesitura de su voz que es capaz de llenar todos los espacios de la canción, y por confeccionar un pop poliédrico y versátil que atesora nervio y buena definición.

Pop electrónico que recuerda a un cruce entre Stereolab y tUnE-yArDs en “Kimono Hill” (¡esas percusiones son tremendas!), pseudo música latina a lomos de una caja de ritmos en “3,05”, y en la preciosa “Baltimore” nos llegan sinuosos los ecos de St. Vincent. En “Dizzy Izzy” la melodía se enreda y sale disparada  por los aire gracias al acertado arreglo de arpa que me hace acordarme de lo bonitas que son algunas canciones de Feist, mientras que la panorámica “William By The Windowsill” se asemeja a una epopeya en donde hay cabida para The Moldy PeachesBrian Wilson, los sonidos Tin Pan Alley, y hasta las melodías Carl Stalling. Disco que se engancha, y  que bien seguro me acompañará más de una vez mientras soporto la horrorosa canícula.