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El post rock instrumental puede gustar o no: depende del momento de quién lo escucha, de su imaginación, de los recursos de la banda, del contexto, etc. Y ante la carencia de letras, aunque no hace falta incidir en la denominación de origen, bueno es a veces contextualizar para obtener descripciones fidedignas.
De Canadá tienen Do Make Say Think el estigma de costilla de Broken Social Scene, del Toronto anglófono. Al otro lado de la frontera cultural, están Godspeed You! Black Emperor, de Montreal. Con ellos comparten más elementos que, por ejemplo, con los tejanos Explosions In The Sky -y con los escoceses Mogwai– aunque a la vez reivindican cierta aridez subliminal también presente en otros tejanos con piezas largas como Lift To Experience.
El caso es que han vuelto a publicar después de ocho años el que quizás sea su mejor álbum, “Stubborn Persistent Illusions” (Constellation 2017), repleto de momentos que quitan el aliento por su plasticidad arcaica. Tras entrar atropelladamente celestiales con “War On Torpor”, aportan su pieza más larga -los diez minutos que pasan como un soplo de “Horripilation”– a modo de caudal fluvial con sus crecidas y sus sequías; un dechado de hermosura calando suave con sus recursos imaginativos. Algunos pasajes de guitarra de “Bound” (y la adosada “Boundless”) afiladas con dulzura, tienen un sonido déjà vu jugando con la percusión que recuerdan a los Genesis de “Foxtrot” y “Selling England By The Pound”. Y cuando ya está todo más o menos dicho -sí, aquí los instrumentos hablan-, esgrimen “Shlomo´s Son” en un alarde de placidez flotante: la manera de deslizarse los teclados en su leve distorsión, con el piano dejando caer notas dispersas como gotas sobre un lago, es un dechado de sensibilidad. Tan solo queda el remate a lo grande con los arpegios en bucle de “Return, Return Again” a esos sesenta minutos en los límites del éxtasis. Sin palabras. No hacen falta.