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It is a mix-tape, a fever dream, a love letter dedicated to those cities that I cannot get rid of, to those cities that are all inside of me.” Así define el tejano el leitmotiv que recorre transversalmente estos nuevos diez temas. La ciudad, ese lugar en donde el anonimato difumina contornos (“I am no one, but a face/ just a stranger in a strange place”, canta en la velvetiana “Tin Can”) y, en cuya orografía emocional, Kevin Morby busca y halla inspiración. 

Este “City Music” (Dead Oceans, 2017) es su mejor trabajo hasta la fecha. Un nocturno y hermoso catálogo de recuerdos con la gran urbe como telón de fondo, y unas influencias musicales que el antiguo componente de Woods va engarzando con talento. Gemas de belleza iridiscente con guiños al “Harvest” de Neil Young en “Night Time”, o a Johnny Cash en una de mis preferidas,“Pearly Gates”Morby rinde pleitesía a  The Germs (una de las bandas favoritas de Kurt Cobain, me viene ahora a la mente) en su versión del “Caught In My Eye”, y en ese remedo de gospel que es “Downtown’s Lights” saca pechera y la entona, y se desarrolla sinuosa, con la misma solemnidad que lo haría un clásico de Leonard Cohen. Y ya no queda más que volver a darle al play. Gran disco.