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Es un placer que esta inmensa artista onubense vaya recogiendo todo lo que ha ido sembrando, y bueno, a lo largo de su carrera. Una mujer inquieta y profundamente comprometida tanto artística como políticamente, Rocío Márquez está renovando la sintaxis del flamenco desde dentro – alejándose de poses estériles – siendo muy respetuosa con la herencia histórica de un genero que ella conoce a la perfección. Estudiosa del cante jondo como es ella, la autora de “El Nino” (mejor disco español para quien esto suscribe en el 2014) se mueve cómoda con un pie en la tradición y otro en la heterodoxia insobornable y juguetona; se siente muy orgullosa cada vez que se le pregunta de ser una estudiosa del flamenco, y de no cejar en su empeño por restituir su intrínseco valor en las aulas sin dejar de lado (todo lo contrario, más bien)  su transmisión oral. 

En este “Firmamento” (Universal, 2017) Rocío Márquez rompe con todos esos clichés estereotipados de supuesta “pureza” que enarbolan los talibanes del género (al igual que en otros estilos musicales, los guardianes de las esencias acechan por las esquinas ), y nos regala unas canciones de ensueño bien acompañada por la “orquestina” Proyecto Lorca (Daniel Borrego al piano, Juan M. Jiménez al saxo, y Antonio Moreno a la percusión más la producción del inefable Refree) que crean espacios sonoros líricos y expresionistas que entroncan con la escena de vanguardia europea de entreguerras en algunos pasajes, mientras en otros flirtean con el free jazz, o el drone y la copla. No, no hay guitarras, el flamenco se libera de ellas; música que fluye indómita buscando nuevas texturas para deconstruir un nuevo lenguaje universal. En esta danza del tiempo bailan Pepe Marchena y Thelonious MonkSaint-Exupéry Luciano Berio; las mariposas del bosque y Lole y ManuelManuel Alejandro y BachVíctor Manuel y los mineros de Santa CruzDel SilSanta Teresa De Jesús y Christina RosenvingeJuan De Mairena y los gendarmes del refranero; Isabel Escudero y Patti SmithBob Dylan y MachadoMartirio y las Vainica Doble… y la voz, que parece agua clara que emana de las profundidades de la tierra, de esta artista en estado de gracia.

Dice Pedro G. Romero en en libreto interior que acompaña al disco que “Pensemos en esta colección de canciones como una constelación de estrellas. Entre ellas hay relaciones de atracción, planetas en su órbita de distinta condición. Sistemas solares que a su vez se agrupan en galaxias distintas. Pensemos que cada canción incluye sus propios satélites, orígenes antiguos, muchos vienen de la explosión y extinción de viejos sistemas planetarios. La estrella de Rocío Márquez, entonces, ha construido un planetario propio”. Bellas palabras. Pura emoción.