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La artista sueca Molly Nilsson estrena casillero en las entradas de este blog. Hacía tiempo que quería saldar esta deuda con esta espléndida artista afincada en Berlin, y que es autora de una carrera del todo coherente y brillante. Estamos ante una compositora que se ha labrado cierta reputación entre los seguidores del synth pop de contornos oscuros ochenteros y poso melancólico, pero por desgracia sigue siendo bastante desconocida.

Para los que aún no la conocen su último disco, “Imaginations” (Dark Skies Association, 2017), puede ser una buena puerta de entrada a esta orografía sintética que la de Estocolmo cincela a base de melodías pegadizas sobre bases minimalistas pespunteadas por su marmórea e intrigante voz. Si en su anterior y fabuloso “Zenith” -también editado, como todos sus discos, en su propio sello- esta heredera del ideario punk del DIY ya abría su música a estructuras pop más límpidas y menos experimentales, aquí la autora del “Hey Moon!” que cantara John Maus entrega un virtuoso cancionero que se engancha a la memoria, y de qué manera.

Canciones irresistibles que en algunos casos se dejan acompañar por el saxo de Katja Navarra y la guitarra de su amigo y fiel escudero Sean Nicholas Savage que dotan de mayor músculo al entramado del conjunto. Teclados de luminosidad mate construyen elegantes temas como “Let’s Talk About Privileges” o “American Express” que disparan sus diatribas contra la sinrazón del sistema capitalista. En “Mona-Lisa’s Smile”, “Modern World” y “After Life” recrea fotogramas velados de malestar existencial apostando por el reggaesintético y el calypso que pueden recordar tanto a Grace Jones como al catálogo de Zé Records. Por otro lado, en “Inner Cities” y en “Theory Of Life” el pulso juguetón me hace recordar a los inolvidables Eurythmics. Una fuera de serie.