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¿Qué tal el verano? ¿Buenos momentos? Como suele suceder, siempre aflora un disco -llámesele “tapado”, callejero, falto de pedigrí- que se cuela sin permiso en nuestra banda sonora estival. En su día fue el primer álbum de Foster The People. O “Loma Vista” de Family Of The Year.
En 2017 los insurrectos son Portugal. The Man, de Alaska. Carne de cañón aparente: inicios hardcore, cambian a blues rock de segunda generación hasta que, tras fichar por Atlantic con miras comerciales, en 2013 un nuevo giro se produce con la contratación de Danger Mouse para su séptimo álbum “Evil Friends”, poniéndolos en el mapa de sonidos urbanos pop del siglo XXI influidos por samples y hip hop.
Para el nuevo disco, titulado “Woodstock” (Atlantic 2017) como guiño al padre de John Gourley y en busca de configurar cierto mensaje, se inclinan por una fórmula de pop fresca y con aristas, apoyados en productores como Danger Mouse, Mike D y John Hill entre otros. En los temas que no contienen elementos flagrantes de hip hop, el parecido con Foster The People es notable, aunque evidentemente -debido a las menciones antes citadas- la médula del álbum es más “negra” que “blanca”, abriendo con una “Number One” donde convocan al Richie Havens del mítico festival, para empezar el rodaje rítmico en serio con “Easy Tiger”: el pulso directo de “Live In The Moment”, la archiconocida “Feel It Still” -con toques deudores de “Happy”– y unas “Rich Friends” y “Keep On” que se enganchan a la primera. Llevamos dos tercios de grabación que han pasado como un soplo, ágiles y merecedoras de ser escuchadas en bucle. Aunque más lentas y sugerentes, también “So Young” y “Mr. Lonely” -seguidas: la segunda con aportación de Fatlip– se pueden incluir en el lote.
Queda para el final la pieza mejor lograda con Mike D, “Noise Pollution”, la que de algún modo muestra el potencial -sin entrar en el debate del texto- de lo que habría podido ser este disco si arriesgase un poco más. Aún así, protagonistas de las calurosas veladas estivales recién transcurridas.