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Pocos de acordarán de Keigo Oyamada (aka Cornelius) me temo yo. El caso es que el nipón tuvo su momento de gloria con aquel “Fantasma” editado en 1996 (año del “Odelay”) con el que fue proclamado como uno de los abanderados del Shibuya-kei junto a otras luminarias como Pizzicato FiveFantastic Plastic Machine, o Takako Minekawa. Un disco que el paso del tiempo lo ha tratado relativamente bien, y que consistía en un pastiche postmoderno en donde colisionaban popsmooth jazzloungeheavy, y todo lo inimaginable en un monstruo de mil cabezas un tanto aparatoso. El ex Flipper’s Guitar (¡busquen el primer disco de esta banda!) está de vuelta después de once años de silencio discográfico con este espléndido“Mellow Waves” (Rostrum, 2017), y me he llevado una sorpresa de las gordas por lo inesperado del asunto. 

Cornelius se saca de la manga un embriagador y adictivo cancionero pop alejado de estridencias pasadas, y lo hace sacando refulgentes gemas tomando como fuente de inspiración el soul aterciopelado de Prince en “If You’re Here”, con esos sintes analógicos y giros melódicos que recuerdan a “The Ballad Of Dorothy Parker”. “Sometime/Someplace” y “Mellow Yellow Feel” tienen el mismo latido tribal y ensoñador, y podrían perfectamente formar parte del “Halo” de Juana Molina.

En “Dear Future Person” crea un precioso mosaico asimétrico en donde se dan citan Teddy Pendergrass y Arthur Russell, mientras que en el ambient de cámara “Surfing On Mind Wave pt 2” inocula el mismo dulce veneno que en su día nos dio a probar Paddy McAloon en su disco “I Trawl The Megahertz”. Sale el sol. En “In A Dream”Oyamada se pliega a los encantos del “Steve McQueen” y le sale un estribillo bastante calcado al “Appetite”, y la robótica “Helix/Spiral” acude a la ingravidez de unos Board Of Canada.  El suave murmullo de “The Spell Of A Vanishing Loveliness” y el acento country de “The Rain Song” reconfortan tanto como todos los sonidos del sello Postcard y los discos de Butterfly Child juntos. Cierra el disco con “Crépuscule” y el rasgueo perezoso de su guitarra va trazando inesperadas sendas por las que bifurcarse y perder el norte.