nc

Continúa Nev Cottee porfiando en busca de un sonido panorámico de crooner con el tercer álbum “Broken Flowers” (Wonderful Sound 2017), expandiendo las directrices apuntadas en el anterior.
Sus fans quedarán satisfechos al saber que apenas hay novedades significativas, salvo los avances de enfoque y arreglos pertinentes. La misma voz viril, idéntica ambientación de magno recogimiento. Los más exigentes le recriminarán la carencia de este punto de visceralidad solo al alcance de artistas al límite expresivo como Nick Cave, pero sería mezquino quedarse en las comparaciones. Cottee conoce sus mimbres y, a su manera, los maneja con destreza y cierto riesgo (al menos tres piezas rozan los seis minutos, y otra, “Tired Of Love”, los ocho).
Sigue destacando cierta aridez western en las guitarras -en “Nobody´s Fool” y al final de “Be On Your Way”, esta última en duelo con arreglos de cuerda tipo “Madman Across The Water”– y su sabia apropiación de los espacios para ganar elegancia -tipo épica David McComb en “The House Where I Live”– así como el minimalismo de diseño -perceptible en “City Lights”– a modo de pespunte final. Por unos instantes, al escuchar el texto de “I´ll Sleep When I´m Dead” -sin nada que ver con las del mismo título de Bon Jovi o Warren Zevon– piensas en una versión de “Come Up And See Me (Make Me Smile)” de Steve Harley a cargo de Dan Michaelson. De algún modo Dan y Nev son fruto de una misma raíz americana que ha sido sembrada en Gran Bretaña.
Desentrañar la madeja de este disco, todo un placer.