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Aparecieron Beach Fossils hace siete años casi como competidores de Real Estate. Sin embargo les faltó empuje –Zachary Cole Smith se fue pronto rumbo al proyecto DIIV– para conseguir la elasticidad que precisaba su estilo. Ahora resurge Dustin Payseur navegando entre aguas varias y aún ondeando la bandera de perdedor –these days I feel i can´t do nothing right, repite en la estupenda “Down The Line”– en “Somersault” (Bayonet 2017).
La médula espinal del álbum se yergue sobre tres piezas, la que abre –“This Year”, con las cuerdas marcando ya ese encuadre tan panorámico de Go-Betweens-, “May 1st” -un tanto anémica, casi una característica de la banda-, y “That´s All For Now”, la que cierra. Por entre ellas pululan sin embargo unas cuantas composiciones con características dignas de mención más allá de la presencia de Rachel Goswell en “Tangerine”. Por ejemplo la influencia hip hop de “Rise” -como un crooner negro de madrugada- y de “Social Jetlag” combinada con languidez casi Galaxie 500: he aquí una idea. El dejar de lado las guitarras en “Saint Ivy”, o utilizarlas en círculos como un Mac DeMarco jugando al synth pop en “Sugar”. Me quedo no obstante con el volteo de electricidad final de “Be Nothing”, que bien podría venir dictado por el recuerdo de su compañero trasladado a DIIV.
Un disco que paradójicamente funciona gracias a algunas carencias. De lo debilucho a lo vulnerable solo es cuestión de matices. Y Payseur sabe muy bien jugar con ellos.