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Que nazca un nuevo sello discográfico siempre es una buena noticia. Son malos tiempos para la lírica, eso lo tenemos claro todos menos Rajoy, y hacer un esfuerzo editorial pasa a ser un acto heroico, o simplemente una chaladura. Como consecuencia de un brote de enajenación (espero que no temporal) el bueno de Antonio Cachafeiro Elgorriaga ha decidido emprender la andadura de Kocliko Records. Se estrena el sello con un logo que es un primor, y dos referencias en vinilo: por una lado un ep del francés Tomiji (jangle pop de esmerada caligrafía), y este excelente debut en solitario del californiano Corey Cunningham (también guitarrista en el grupo Terry Malts) bajo el alias de Business Of Dreams que editó para el mercado norteamericano el sello Parked In Hell.

El de Los Angeles es un inspiradísimo creador de gemas de precioso synthpop de herencia ochentera, y que calan hondo a pesar de ese cierto desapego emocional que impregna su monolítica voz y su acabado mate. Pero creanme, Business Of Dreams es de lo mejorcito que le ha podido pasar a la remesa pop de este año. Canciones que acabas tarareando a las primeras de cambio a base de cajas de ritmos efervescentes (“Repossessed”) que traen a la memoria a los New Order de “Technique” (“To Be Exact” a su vez podría pasar por la cara b del “Love Vigilantes”) , o lanza dardos envenenados directos al corazón (“Joyride”) que melódicamente está muy cerca de Sarah Records. Los sintetizadores de “Bottom Feeders” y “What It’s All For” son calcados a los de OMD y eso siempre es hacer el bien, y en las espectaculares guitarras de “Turning Away” uno ve reflejada toda la grandeza de The Hit Parade más las cacofonías vocales de los hermanos Reid. Un disco enorme. ¡Gracias Kocliko Records!, y ¡larga vida!