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Setentón; ocho años de silencio; la losa de la leyenda Kinks acechando: no ha debido ser fácil para Ray Davies volver a ponerse en marcha. Lo ha hecho saliendo por la tangente que le permitía su fijación por los USA con un álbum titulado “Americana” (Sony/Legacy 2017) acompañado nada menos que por The Jayhawks, con quienes ya había contado su hermano Dave en “I Will Be Me” (2013).
Muchos británicos lo han probado antes (Lloyd Cole, The Thrills, etc). Sin embargo Ray cuenta con la ventaja de su pluma afilada para diseccionar las entrañas de una cultura que le fascina. Así que puede recurrir al resorte musical de sus acompañantes entrando con “Americana” para después apuntalar con mayor peso en el texto de “The Deal”, enunciando lo que piensa hacer en un viaje a L.A. con cierto tono de sarcasmo no lejano al de Randy Newman -más comparaciones en “I´ve Heard That Beat Before”– mientras le aplica una melodía muy inglesa, siguiéndole otra -en “Poetry”– entre Steve Harley y The Bitter Springs.
Los mejores momentos del álbum basculan entre la pulsión de los temas cargados con más americana y sus comentarios sagaces. “The Invaders” evoca la invasión musical to entertain americans británica, “Rock & Roll Cowboys” baja a la esencia acústica antes de electrificarse, y “The Man Upstairs” retrata una anécdota de residente de hotel. Personalmente me quedo con la tonada panorámica entre la calidez y la nostalgia –from England to Hollywood– de “A Long Drive Home To Tarzana”, con esa frase marcada a fuego: it´s a long long way to paradise, isn´t it?
Resumiendo, Ray Davies responde a su bien ganada fama de observador en Kinks con un disco que no la desmerece.

PD. Convendría un día abrir debate acerca de las razones por las que dos grupos fundamentales de su tiempo pasaron desapercibidos en España: Kinks y Beach Boys.