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En las lineas interiores que acompañan el libreto de este disco podemos leer : “With Fetish Bones you hear free jazz, punk rock, you hear blues, you hear de chain gangs, you hear fathers humming, you hear the church before and after the bombing. You hear your whole history, if you listen close enough. It’s all there”. Con este “Fetish Bones”(Don Giovanni, 2016) la polifacética artista de Philadelphia (además de componer bajo este alias, es poetisa, editora de fanzines, y activista política) ha acaparado elogios y portadas en la prensa especializada, hecho  éste que ha permitido que se reeditara este notable disco durante el transcurso de este año. 

Tal y como se anunciaba más arriba, este trabajo de Camae Ayewa es un riguroso tratado de canción protesta que a través de fogonazos poéticos indaga en su pasado más remoto para hallar inspiración que le (nos) permita despejar interrogantes sobre la problemática racial que asola a la comunidad afroamericana. Un discurso que asesta un golpe seco sobre nuestras conciencias. Frío como el acero de una navaja. Mortal como un tiro en la nuca. Inspirador como el enésimo viaje de redención.

Sonidos enajenados y paranoicos; vibrantes y universales. Es como entrar en un relato de ciencia ficción de realidades apocalípticas, en la que Ayewa va tejiendo un serpenteante y escarpado cancionero  que se amoldan sobre bases de música industrialhip hop y gospel (“Creation Myth”, “Parallel Nightmares”), y declamado como si de una Max Calavera afroamericana se tratase. Entre las rugosas estrías de “Deadbeat Protest” y “KBGK” se deja entrever el espíritu de Public Enemy y The Disposable Heroes of Hiphoprisy; en “Chain Gang Quantum Blues”  ritmos hieráticos se alían para revivir al espíritu de Howlin’ Wolf, y en la frondosa “Washington Park” se atisban ecos de Alice Coltrane enredados en un atávico latido metronómico. Un gran descubrimiento.