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La primera impresión al escuchar “Soft Sounds From Another Planet” (Dead Oceans 2017), el nuevo de Japanese Breakfast, es que se trata de un grupo distinto. El beat de “Diving Woman” es pura tensión elástica, lejos de la chispa de electricidad naïf indie del anterior, pudiendo estirarse tranquilamente seis minutos sin apelmazar, escondiendo feedback acuático -producción de Craig Hendrix– al inspirarse en las buceadoras de la isla coreana de Jeju. Todo el álbum de esta norteamericana nacida en Seúl gira en torno al planeta -y al universo- al igual que el último trabajo de Teen Daze.
El disco de Michelle Zauner sin embargo no se fragua sobre la electrónica hacia la guitarra, sino al revés (curioso, ambos han de convivir con sus limitaciones vocales respectivas), y goza de mayor ánimo rítmico. “Machinist” es synth pop por encima -y con autotune: enamorarse de un robot- aunque genera unas vibraciones finales del libro de estilo de Destroyer gracias al saxo. “Boyish” es dream pop retro de sus tiempos en Little Big League; la melodía circular que envuelve a la postre “The Body Is A Blade” merece un premio, y no escatima baladas. “Soft Sounds From Another Planet” correcta y “Till Death” -con rasgueo a lo Torres– más emotiva aunque su voz no llegue donde debería. Como nombres propios en títulos están “Jimmy Fallon Big!” -guiño al bajista del grupo- y “Here Come The Tubular Bells” -no se percibe relación con Mike Oldfield más allá de la frase, sí en cambio suenan unas campanas- remachando un álbum elaborado con mayor profesionalidad. Michelle Zauner está decidida a tomárselo en serio. Creciendo.