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Hace unos años, y con motivo de la reseña del primer disco de los de Toronto, escribía David S. Mordoh que el día no podía torcerse si la opción elegida era escuchar aquel precioso álbum. El panorama político en el que estamos inmersos no aviva la llama del optimismo, pero demos una oportunidad a la música de nuevo, para eso escribimos aquí. Molly Rankin y sus chicos tienen de nuevo la receta perfecta para hacer pop saltarín y pegajoso. No pasarán a la historia probablemente, pero su música suena honesta y le da mil vueltas a muchos grupos que transitan por estos derroteros.


Antisocialites” (Polyvinyl/Trangressive, 2017) son diez golosinas que no empalagan (por suerte) y que bien te salvan un día aburrido. Abren con los aires algodonosos de “In Undertow” (con cameo vocal de Norman Blake de Teenage Funclub, debilidad confesa de los muchachos) cuya linea melódica me recuerda a los The Cardigans al igual que “Dreams Tonite”. En la agitada “Plimsoll Punks” se arriman a las ascuas del sonido C-86 y se marcan un homenaje a los Television Personalities así como quien no quiere la cosa, y seguimos para bingo con la dulzura rockera de “Your Type” o las notas de guitarra arpegiadas en la preciosa “Not My Baby” que haría caer la baba al mismísimo Johnny Marr

En “Hey” se les va la mano y acaban sonando como unos Stereolab bisoños, pero lo arreglan dedicando una oda de amor encendido a Jim Reid en la inspirada “Lollipop (Ode To Jim), o recuperando la magia imperecedera de los The Boo Radleys en “Saved By A Waif” ¿El mundo necesita a Alvvays? Quizás no, pero ¡y lo bien que nos lo pasamos!.