20171024_173048Lo más maravilloso de bucear entre novedades de desconocidos sucede cuando uno de ellos te golpea por sorpresa. Apenas tenía idea de quién es Gaby Hernandez antes de encargar “Spirit Reflection” (Mr Bongo 2017), su tercer álbum proyectado el año pasado con distribución reactivada un verano después: voz femenina mezcla de Chile y Los Angeles, con dos discos atractivos poco divulgados. El primero, “When Love” (2008), íntimo de cantautora dream pop folk con suaves matices electrónicos que avisaba -con “The Tropics”– de su querencia por el mecer de la brisa, dejó paso a “Swet Starry Night” (2011), algo más escorado a la electrónica pausada de los Djs con experiencia en ritmos negros.
Y -nunca mejor dicho- a la tercera va la vencida. Un tratado maestro acerca de perfeccionar la inclusión de la herencia brasileña -con sus ramificaciones de jazz incluidas- en un contexto moderno. “Messy Love” empieza con una calidez inmensa -presente en casi todos los cortes-, dejando en seguida paso a la pieza más accesible del disco -y una de las destacables del 2017- en una mezcla de pulso caribeño finísimo y cadencia de mares del sur llamada “My Baobab Tree”. Esta sensación de plenitud feliz -parecida a la de la Maria Muldaur de “Midnight At The Oasis”– volverá después con las slides hawaianas de “Super Nova Lovers”. Antes sin embargo la bossa de “I Will Keep You”, disparada con gravedad cero rumbo al infinito, se ve regalada con los vientos de Kamasi Washington. Tampoco se queda atrás el feeling de estar en el Brasil dorado de hace medio siglo -con rhodes y saxo- en “Stay A While”, ambientada sublime.
Seguramente “Lo Más Dulce” y “Into Oya!”, de ritmo más acerado -si alguien hizo caso a Ibeyi-, quedan en un plano secundario -la primera en castellano finalmente cala- ante la belleza incontestable de las otras, pero esto no impide calificar “Spirit Reflection” como un disco adorable.