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Como ser habitual en los músicos cuyos primeros pasos tenían actitud lo-fi, a cada nuevo disco Kate Crutchfield demuestra seguir en pleno proceso de pulir la acritud y domesticar la rabia. Lo arisco de Waxahatchee cada vez está más canalizado, hasta el punto de que “Never Been Wrong”, la canción que abre “Out In The Storm” (Merge 2017) con acordes fogosos, pronto deja un poso vulnerable entre notas en la linea de Suzanne Vega. Y le sigue “8 Ball” con acordes accesibles.
Pero no hay que desdeñar la parte eléctrica del álbum, pues viene con un buqué de calidad notable gracias a la producción de John Agnello y a colaboradores del entorno de Sleater-Kinney. “Silver” estaría entre Best Coast y Alvvays, casi pop -si se trata de masivamente pop, tipo Phil Spector en un día comedido, recúrrase a “Sparks Fly” donde la ayuda su hermana Allison Crutchfield-; “Hear You”, si se sube el volumen, tiene guitarras mordiendo; y “No Question” agarra un riff clásico inoculándole veneno eufórico.
Predomina no obstante la desaceleración, sea espartana como antaño (la primera impresión de “Fade”, después ya más florida), o revestida de teclados envolviendo una melodía sentida (“Recite Remorse”). El ímpetu juvenil cediendo ante la exuberante madurez de una mujer.