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Dice Dan Bejar que se inspiró en Suede y su tema “The Wild Ones” para titular su nuevo disco “ken” (Dead Oceans, 2017). Buen gusto. 


El canadiense es una debilidad mía desde que me cautivó con “Kaputt”, y desde aquel disco  para mí capital, no ha hecho sino reafirmarse como el compositor más dotado de su generación. Y este cancionero es otra muestra de un talento incombustible.

Bombs in the city. Plays in the sticks” repite en el estribillo de la inaugural “Sky’s Grey” en lo que parece un amasijo de recuerdos de su etapa londinense en donde se citan a  Margaret Thatcher y Charles Dickens bajo un torrencial bucle de sintetizadores. En la siguiente “In The Morning” el bajo retumba (herencia New Order) marcando el paso, y esta vez los sintes parecen guiñar un ojo a “Joan Of Arc”. Preciosa pulsión lírica de enajenados y plásticos contornos con versos como “A death star in bloom/ Another thought in the incinerator”.


Más herencia mancuaniana, más un guiño a “Fascination Street” de los The Cure en la maestra “Tinseltown Swimming In Blood” (parece un título de una canción de The Blue Nile, ¿no?), y en “Cover From The Sun” el Bejar empollón de la clase guiña un ojo a los The Smiths pareando “Sheila”, “Bow”, “Shakespeare”, o “Che Guevara”. Le honra, aunque le sale una canción muy Morrissey en horas bajas. El único pero al disco. “Saw You At The Hospital”  la viste a piano y guitarra, y suena melancólica y tersa como cuando te acaricia una tonada de Paddy McAloon; el trote new wave siniestro pule “A Light Través Down The Catwalk”.


La lírica del canadiense se vuelve del todo inaccesible en temas como “Rome” con aires a The Cure de nuevo y Jesus & Mary Chain, y ¿ son cosas mías o también al “Dignity” de Deacon Blue?, y su estela evocadora la pespuntea un saxo del que en este álbum no lo escuchamos casi nada. La estela embriagadora continua. Pongo de nuevo el play, y así hasta que acabe el año y esté entre los mejores discos de éste.