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Hubiera sido demasiado evidente traer el “Incense and Peppermints” (1967), su tema más conocido. He preferido centrar la atención sobre esta otra gema menos recordada de los norteamericanos Strawberry Alarm Clock, quizá la última que podamos contabilizar en lo que fue su corta carrera (cuatro álbumes entre 1966 y 1969). “Incense and Peppermints”, incluido en su primer álbum del mismo título, había sido número uno en 1967 (poco después del denominado ‘verano del amor’ en E.E.U.U.) y los promotores de su compañía Uni rds., subsidiaria de la gran Universal, pensaban que con su segundo disco (‘Wake Up … It’s Tomorrow’ (1968)) iban a lograr puestos similares. Pero los californianos no lo consiguieron, así pues los magnates interpretaron que algo fallaba en las composiciones por lo que para el tercer álbum, ‘The World in a Sea Shell’ (1968), contrataron los servicios de otros compositores y letristas ajenos a la banda, entre ellos Carole King, Toni Stern, John Carter y Tim Gilbert. Los entonces integrantes del grupo, George Bunnell (bajo), Randy Seol (batería, percusión), Lee Freeman (guitarra rítmica), Ed King (guitarra solista) y Mark Weitz (teclados), se vieron descontentos con la situación (se sentían presionados para convertirse en unos nuevos The Association) aunque aún pudieron rellenar la mitad del álbum con material suyo.

Una de esas canciones propias fue “Barefoot in Baltimore”, si bien sólo la música de este tema pertenece a los miembros originales de la banda: Ed King y Mark Weitz. La impuesta letra fue obra de Roy Freeman (nada que ver con Lee) que ya había escrito el texto de “Sit With The Guru” del anterior álbum. Se trata de un texto que los músicos consideraron excesivamente soft, de hecho se negaron en redondo a interpretarla en directo a pesar de que fue publicada como single. “Barefoot in Baltimore / heel and toe with you” fue la frase más odiada por el combo (“… talón y punta contigo”). Barefoot sería un personaje (Descalzo) que pasea por las calles de Baltimore (ciudad costera de E.E.U.U.) bajo un intenso calor que calienta las aceras (“Laugh at sizzling sidewalks”), derrite el asfalto (“Melted tar in crosswalks”) y fríe las plantas de los pies (“Pavement frying our poor toes”); sólo la temperatura más suave de la noche en la cercana Bahía de Chesapeake permite pasear mientras vas acompañado/a: “When night comes we can go walking / on the shores of Chesapeake Bay / a silence tailored for talking / and a love with so much to say”. A pesar de la aparente intrascendencia de estas palabras, la canción fue ampliamente radiada en las emisoras locales de Baltimore y más adelante se convertiría en un himno de la ciudad.

La música presenta mayor enjundia: destacan algunos elementos ya presentes en “Incense and Peppermints” y que se pueden considerar únicos en la música psicodélica imperante en la época. Me refiero principalmente al uso de todo tipo de percusiones exóticas (esas maracas, claves, trinquetes, bongos, marimbas y cencerros que recorren todo el tema) que tal vez tengan origen en la música de Les Baxter y la cultura tiki; ese sonido de órgano omnipresente (que años después será recuperado por grupos como Stereolab); y sobretodo una estructura basada en acordes mixtos apoyados en escalas también exóticas (esa dificultad en los cambios de acordes y de tonalidad sería asimismo otra de las razones que arguyeron para no interpretar el tema en vivo).

Tras el nuevo fracaso de este disco en listas (“Barefoot in Baltimore” sólo alcanzó el puesto 67) y el fiasco provocado por la injerencia del sello, Bunnell y Seol abandonaron el barco. La banda solamente registraría un álbum más al año siguiente y se disolvería poco después (momento en que Ed King se uniría a Lynyrd Skynyrd) para volver a reunirse décadas más tarde y regrabar sus grandes éxitos. Parece que podrían concebir nuevo disco próximamente.