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Un grupo rara vez suele alcanzar la mayoría de edad antes del tercer álbum. Al ver que Big Thief se dan prisa -apenas un año- en publicar el segundo tras el debut -que por algo se llamó “Masterpiece”-, la impresión es la de estar ante mentes precoces plenamente conscientes de su potencial.
Como las lineas maestras ya se habían marcado antes, “Capacity” (Saddle creek 2017) puede dedicarse sin dilación a perfeccionar estas composiciones femeninas de Adrianne Lenker a caballo entre la alcoba femenina con herencia folk, un palpitar rítmico no muy lejano de la parsimonia de la gama lenta de Sparklehorse, y cierta debilidad por la electricidad suave de 4AD. Entre el primer grupo destacan “Pretty Things” y una “Coma” mutada a balada angelical. Entre el segundo están la inmediata “Shark Smile” crepitando como una navaja enfundada una gamuza -hay otra pieza con tiburón en titular: “Great White Shark”-, “Watering” y “Objects”. Y del tercero habría que citar el tema central “Capacity”.
Cuando sin embargo Lenker rompe la baraja es en las canciones con textos esmerados. La primera diana es en “Mythological Beauty”, una oda a su madre que a los 17 años tuvo la valentía de dar su primer hijo en adopción. Y la cúspide del álbum se alcanza con “Mary”; de nuevo el olor a Mary Margaret O´Hara recitando tramos de la composición sin apenas respirar. Canción de cortejo o plegaria sensual, la definición poco importa. Mientras, el resto de la banda esgrime sutileza etérea y sensibilidad a partes iguales, aplanando el camino para que una de las autoras más interesantes del panorama actual se explaye con comodidad.