20171222_101743

Uno puede fiarse de los referentes o no. Cuando decide hacerlo, mejor escrutarlos todos. Porque si nos quedamos con la noción del Daniel O´Sullivan miembro frugal de Ulver o Sunn O))), corremos el riesgo de descartar el hecho de que es la mitad de Grumbling Fur, y perdemos uno de los mejores discos del año.
Porque esto es lo que es “Veld” (O Genesis 2017), un trabajo construido a lo largo de ratos libres de siete años, cuando Daniel no estaba enfrascado en múltiples proyectos (ha compuesto también un par de canciones de The Big Pink). No difiere mucho -en belleza- a “Furfour” junto a Alex Tucker. Pasajes de plasticidad cambiante, dulcemente inquieta, repletos de recovecos infinitos. La electrónica subliminal sacra de “The Pendulum” apunta -y dispara en “The Swimmer”– a Grizzly Bear. Pero es que la atmósfera y la instrumentación preciosa -por ejemplo “Apocryphonium”– pueden evocar tanto a Nick Drake como a unos Depeche Mode si van sedados -en “Luminous Fibres” se dibuja el el parecido vocal de los de Basildon con Grizzly Bear– o…ejem… Spandau Ballet -el frondoso galope de “Sabotage Devices”-, sin renunciar a objetivos más ambiciosos como los 17 minutos de “Plants I.IV” que cierran el disco, capaces de mantener nuestra atención a lo largo de toda su duración, incluso recurriendo parcialmente a la fórmula de Sunn O))): jamás pensé emocionarme tanto con los drones. El punto pastoral, sin tener más que ver en cuanto a estilo que la utilización de la electrónica, posee la misma capacidad de abstracción que -por ejemplo- C Duncan. Es un elogio. Y una gozada.