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Hace no mucho, hablando de The Fernweh, estuve tentado de destacar algún disco en que estuviese implicado Michael Head (junto a Shack o bajo su propio logo). La música británica debería erigir un monumento a la gloria de sus numerosos músicos perdedores anónimos, y en la cima de los homenajeados debería estar el nombre de Head. Demasiada buena música para tan escaso reconocimiento.
A pesar del tiempo transcurrido -once años tras la última grabación, sigue intacto su olfato -único- para con una melodía otoñal, con ese deje folk narcótico fluido inducido por la psicodelia crepuscular de Love. En “Adiós Señor Pussycat” (Violette 2017) confluyen una serie de sentimientos, tanto por parte de quien interpreta como por parte de quien escucha, anegados en la complicidad, sin renunciar el segundo a la capacidad crítica: es un retorno muy esperado y, tal vez por ello, en alguna fase se perciba cierta decepción (más que nada por tenernos acostumbrados al perfeccionismo, ausente en el vacío de los cambios de ritmo o coros, tal que “What´s The Difference”). Cosas del listón demasiado alto.
No obstante prevalece su estilo clásico en todas las variantes -la entrada de “Picasso”, ese ir al grano en “Overjoyed”, las guitarras ágiles ácidas en “4&4 Still Makes 8” y el cierre alegre y festivo a lo Teenage Fanclub con “Adiós Amigo”-, además de la versión del clásico escocés “Wild Mountain Thyme”. Es el Michael Head de siempre un poco lastrado por la ausencia de su hermano, que retorna para recordarnos los principios básicos de la honestidad musical.
Un disco otoñal publicado en otoño. Todo un regalo de navidad. ¡Albricias!