Todos evolucionamos con el paso del tiempo; mal asunto de no ser así. Aquella Marina Gallardo de “Working To Speak” (2007) bebiendo de las cantautoras de guitarras eléctricas sangrantes -léase PJ Harvey y derivadas- destila ahora una biena ganada madurez profesional. Tras un silencio de cinco años, vuelve con un “The Sun Rises In The Sky And I Wake Up” (Foehn 2017) dejando las guitarras eléctricas en un plano secundario tras la implantación de la tecnología -no al servicio de la electrónica, al revés- en su música. Con la acritud a la baja, se muestra más contenida, elegante y ensoñadora.
Curiosamente, en la inicial “White Glare” deja que Isidro Lucuix -el bajista del disco, interiorista que empezó en Bombones y actualmente acompaña a Hi Corea! Junto al también presente Pepe Benítez- despliegue unas guitarras violentas. Después ella se hace cargo del instrumento -ausente en “Beach Sand” y “Sparkle Eyes”- así como de los sintes.
Muchas piezas se mueven entre las brumas líquidas típicas del sello 4AD sin caer en el dream pop típico pero manteniendo en “Flowers” y “Climbing The World” una cuota alta de ensoñación, con excursiones -en “Bright Lights”- a parajes de psicodelia liviana bajo la tutela productora de Raúl Pérez. Quizás el álbum supure, reflejando el actual estado de ánimo de la autora, una belleza más relativamente convencional y menos tortuosa. Una belleza más bella, en definitiva.