La americana clásica jamás se extinguirá. Podrá atravesar momentos de anonimato mediático, pero sus genes van ligados al concepto de música que en USA se consolidó tras el nacimiento del rock & roll. Es un ADN presente en el subconsciente de cualquier adolescente blanco norteamericano que se plantee un buen día formar un grupo. Tanto si es de punk como de synth pop: tarde o temprano recurrirá a los acordes básicos de la matriz.
Algunos pefieren no darle tantas vueltas y tirar por el camino más corto y oficial, incluso hasta llegar a bautizarse orgullosamente como The Americans. Son valedores de la tradición y de su preservación, aunque apliquen métodos energéticos afines a un rock más visceral. Elogiados por T-Bone Burnett, han conseguido entrar en el circuito californiano de los que se codean con los clásicos, de allí las menciones de artistas como Keith Richards, Tom Waits o Jack White tras participar en la serie “American Epic”.
Escuchando “I´ll Be Yours” (Loose 2017) queda patente el hilo hereditario. Podría hablarse de referentes lejanos como Counting Cows, más cercanos como The Walkmen y Felice Brothers o -he de incidir para recuperarlo- aquellos The Districts apasionantes del embrionario “Telephone”, como bien puede apreciarse escuchando “The Right Stuff”. Saben acelerar y desgañitarse. Saben utilizar las guitarras para hacer sangrar (“Stowaway”, “Last Chance”) así como la crudeza del rock & roll (“Hooky”, “Long Way From Home”), las inefables baladas que crecen en tensión (“Bronze Star”) o se quedan en un plano suave (“Daphne”).
De momento un gran disco para públicos diversos (lectores de Rolling Stone, American Songwriter, Q o Mojo). Veremos si en el futuro siguen igual de eclécticos …e inspirados.