Desde que editara su anterior disco “EARS” la de Orcas Islands no ha parado en su infatigable proceso de investigación con su sintetizador Buchla, cuya pionera es su amiga y gran compositora Suzanne CIani. Además ha estado de gira con Animal Collective y la propia Ciani, y en su pasión por la naturaleza (muy presente en su música), hasta a colaborado en un proyecto de Google que consistía en un interactivo tour por parques nacionales. Ells sigue a lo suyo, aunque en declaraciones a la revista Rolling Stone admite que se siente muy sorprendida por la acogida que tiene su música en los medios especializados de música electrónica y generalista. Pues no le debería sorprender, porque para quien esto suscribe, es una de las más interesantes artistas de electrónica del momento.

“The Kid” (Western Vinyl, 2017) tuvo un proceso de producción que según Kaitlyn efue diametralmente distinto del antecesor. Si anteriormente su fijación era crear espacios sonoros que se acomodasen al directo, en este disco ella fue creando texturas visuales en su cabeza, y a partir de crear ese mundo tan particular llegó el momento de plasmarlo en este cancionero que recorre las diferentes fases de la vida: nacimiento, madurez, y muerte. Asimismo, jugando con las serpenteantes texturas del todo orgánicas que proliferan en todos los temas, también se ha inspirado en las teorías de Henry Cowell, en las cuales el compositor neoyorquino explicaba los múltiples procesos cognitivos a los que el ser humano está implicado en la descodificación de los mensajes.
Estamos pues ante un festín para los sentidos, un disco para escuchar, si es posible, con auriculares para no perderse ni uno de los mil detalles que van jalonando sus surcos. Los ritmos abisales, psicodélicos, en donde podemos escuchar a la naturaleza, new age orgánica y mántrica, que van esculpiendo melodías enseñadoras que en algunos momentos recuerdan a Enya, en otros a Grimes o Julee Cruise, pero sobretodo suena a ella misma, porque la de Washington es creadora de un lenguaje único.