Ya se sabía que, procediendo de las islas británicas -siempre necesitadas de aupar nuevos grupos- y con un buen álbum -”My Love Is Cool”- en el zurrón, se iba a disparar la burbuja mediática con Wolf Alice. Así que tómense los elogios que se lean acerca de las virtudes de “Visions Of A Life” (RCA 2017) con cierta precaución.

Es otro buen álbum de otro buen grupo, sin duda. Con composiciones ideales para el estilo -de gama amplia y etiquetado como brit pop- que practican, aunque les falte un gancho como “Bros” del anterior. Lo más accesible aquí es el dream pop con subidón final de “Don´t Delete The Kisses”. No es sin embargo su derivada favorita. En su paleta de registros están más cómodos con por ejemplo “Planet Hunter”, onda 4AD reclinada a The Horrors, o alternando tramos lánguidos con exstásicos (“Formidable Cool”). Manejan bien la influencia shoegaze como en esa “Heavenward” cercana a la eclosión de Slowdive. A mí personalmente me gusta el flujo rítmico de “Sadboy”, y aplaudo más su rabia -histéricamente punk en “Yuk Foo”, noise azucarado en “Space & Time”- que las incursiones catárticas de la larga “Visions Of A Life”.

Seguramente en directo estas canciones cuajarán mejor. Producidas por Justin Medal-Johnsen (Paramore), son más aparatosas bajo los focos junto a la multitud que sensibles en un cuarto a solas.