El debut en formato largo de Ed Dowie – otro talento nacido en Dorset– tiene como hilo narrativo las imágenes que en su cabeza le sugirieron las páginas de la fabulosa novela del último premio Nobel Kazuo Ishiguro, “Los Inconsolables”, en cuyas páginas la música era el leitmotiv que pretendía sugerir la redención de una sociedad imaginaria en su deriva moral. El inglés ya tiene una carrera bastante extensa a sus espaldas: primero con el grupo Brothers In Sound, y luego en solitario ya lleva editados un par de ep’s nada desdeñables. Con este “The Uncle Sold” (Lost Map, 2017) alcanza su cota más alta de inspiración, y por ello habrá que seguirle la pista porque estamos ante una mente muy precoz.

Abre este pentagrama de altos vuelos con los sonidos etéreos de sintetizador de “Verbarhemiopia”, en la que las notas de un tímido piano va pespuntea esta gloriosa melodía. Sin pausas que valgan llega “Red Or Grey” impregnada de ambientes pastorales (hay momentos que resuenan los ecos de un Richard Dawson menos escapista en todo el disco) de juguete que te elevan dos centímetros por encima del suelo, y te hacen recordar a un maridaje entre Espers y Brian Wilson. Una delicia enseñadora. Un piano de herencia satieniana revela el milagro que esconden bellas gemas como “Why Do You Live In France” “Bastard Harbour” que van dibujando unas mullidas postales folk otoñales (con repiqueteo de lluvia incluido). Arreglos de viento suntuosos cubren lo que parece un canto tradicional en “David Is Unwell”, y en “Richard!” suena como el mejor Stephin Merritt, ese que se pone tristón (“Richard, you’ve come through the dark and seen sorrow”) y al que sólo quieres achuchar para que se le vayan todos los miedos. Un disco delicado, detallista, y excelente.