Me chiva un amigo que en Brisbane despuntan unos chavales, vamos que son un grupazo. Pues como a este amigo le hago caso siempre ( o casi siempre, esa es la verdad), me pongo a cotillear por internet. Poca información aparece. Son un grupo de cuatros chicos y una chica, y me gusta la definición que hace de ellos una revista digital que se hace llamar Grain Dumb Things couldn’t have released this record at a better time. With Brisbane’s dry heat setting in, relieved only by yellow afternoons and vehement storms, their self-titled debut is a fitting soundtrack for everything from early work starts to cold beers as the sun starts to sink”. Desde Australia sólo nos puede llegar buena música, así que bebamos cerveza y escuchemos buena musica.

“Dumb Things” (Hidden Bay Records) está editado en casete por este sello independiente afincado en Toulouse, y suena a urgencia de juventud, a cómo exprimir la vida al máximo, a quedar con amigos en el pub para beber hasta que cierren el local. Pero por encima de todo, es un disco que rezuma buen gusto por todos los costados. Dardos envenenados de poco más de dos minutos (¿para que más?) directos al corazón que, unas veces, suenan a los flirteos acústicos de J Marcis (“Before Too Long”), y en otros a la urgencia de Lou Reed(“Grow Up”). También hallamos buenos espasmos marca The Feelies en la inaugural “Drivin’ Home”, y guitarras desgarbadas que retoman el espíritu noventero de Pavement en “Catch And Release”, o “Dead Leg”. Caídas de ojos a K Records en la hermosa “No One Comes Around”, y claro, no podía faltar, al final acaban con un “Everybody Talks” que bendeciría sin pestañear Robert Forster. Gran disco. Cómprense una pletina a la voz de ya.