“Simultonanily” (Joshua Abrams & Natural Information Society). Otra obra espléndida del gran compositor de Pensilvania. Un laberíntico e intrincado pentagrama que conjuga la herencia teutona de Can (“Maroon Dune”), psicodelia minimalista (“Ophiuchus”), y temple africano en la hermosa (“St. Cloud”). Una joya.

 
“Fly Or Die” (Jaimie Branch). El debut de la saxofonista de Chicago certifica la versatilidad de una autora que saca lustre a la herencia de Miles Davis o Don Cherry. Canciones en donde la joven músico nos lleva por terrenos inesperados arropadas por el chelo de Tomeka Reid como en “Theme 001”, o imagina escenas distópicas como en la intrigante “The Storm”. El jazz más vivo que nunca.

 
“Mandorla Awakening II: Emerging Worlds” (Nicole Mitchell). La genial compositora Nicole Mitchell se inventa una especie de sociedad utópica (Mandorla) situada en el océano Atlántico en la que se inspira para mostrar las tensiones de esta civilización (guerra, refugiados, cooperación, y demás problemática quedan plasmados aquí). Notas sensuales que mezclan jazz, espiritualidad, funk, y lirismo abstracto pero a la vez pasional.

 
“Rivers Of Sound” (Amir ElSaffar Rivers Of Sound Orchestra). Música preñada de misterio y cercana al éxtasis. Con este ideario se levanta cada mañana el músico americano-iraquí Amir ElSaffar. Con este disco expande y desarrolla un lenguaje muy particular de combinar el jazz y la música de Oriente Medio. Muy inspirado y cómodo se halla Amir comandando una banda de 17 músicos, y esculpiendo preciosos arabescos con su saxo en comandita con músicos espléndidos.

 
“Unfold” (The Necks).La veterana banda australiana es sinónimo de calidad siempre. Nunca fallan. Largas piezas (las cuatro andan cerca de los 20 minutos cada uno) en la que transcurren cacofonías y sonidos próximos a la exótica (“Rise”), jam session de órgano (“Overhear”), sinuosos y orgánicos juegos percusivos (“Blue Mountain”), y lo rematan con postjazz o cómo lo quieran llamar (“Timepiece”) que incomoda y embelesa a partes iguales.