“No Shape” (Perfume Genius). El cuerpo con el tiempo me pide cosas más sencillas y directas. Lo barroco va perdiendo peso aunque técnicamente se agradezca la imaginación en los detalles. Allí entra Blake Mills, gregario de Jim James para asuntos soul interpretando la visión art queer de Hadreas. Muy bien “Just Like Love” y “Wreath” simplificando; no tanto el pulso minimal de “Go Ahead” entre la intensidad, la austeridad, el histerismo y el arte. O una “Choir” suplicando oxígeno. Por muchos arreglos geniales de “Every Night”, queda limitada por la voz (¿imaginan “Die 4 You” y “Braid” en una garganta tipo Antony?). Weyes Blood presente en “Sides”.
“Green Twins” (Nick Hakim). Durante las primeras canciones se desvela la fórmula. Funk sintético/psicodélico con pátina seventies producido por Blake Mills (Jim James). En “Roller Skates” sin embargo, con esos coros de sweet soul pervertidos y ensombrecidos por una tecnología de aristas afiladas, se avisa que éste no es el disco de Matt Corby, constatándose en una “Needy Bees” que invoca un estado de abstracción mental irreal y delirante. Durante el siguiente tramo este soul digital se convierte incluso en opresivo (“Miss Chew”, “Farmissplease”) para desandar los peligros rumbo a la reconciliación (muy bonita “Slowly”). Zarandeado se siente el oyente al terminar la grabación. Pero contento.

 
“To The Bone” (Steven Wilson). Interesante proceso de este navegante de los océanos del prog rock con espátula metálica de los 90, con currículo en No Man y Porcupine Tree -ha producido a Fish y colaborado con Dream Theater- que en 2008 empieza a nadar solo. Su quinto álbum definitivamente procura acercarse al pop. Desde distintos ángulos y sin poder evitar los antecedentes. Hay quiebros duros, detalles de At The Drive-In o Red Hot Chilli Peppers, pero también recursos pillados de sus filias, como una “Song Of I” junto a la cantautora suiza Sophie Hunger emulando a Kate Bush y Peter Gabriel. Otros duetos son “Nowhere Now” y “Pariah” junto a la israelí Ninet Tayeb. A destacar una muy bonita “Refuge” (armónica a cargo de Mark Feltham de Talk Talk), esa calca de Thom Yorke en el principio de “Detonation”, y sobre todo la concesión disco killer de “Permanating” fruto de su admiración por Donna Summer (aunque todos dicen que impera la de Abba).

 

“I Tell A Fly” (Benjamin Clementine). Británico empapado de Paris y valiente en sus decisiones. Se atreve a imponer su criterio sin apenas bagaje discográfico. No obstante ha de tener cuidado con lo conceptual con aspiraciones de trascender, sobre todo expuesto en un mercado poco proclive a aceptar fórmulas del teatro más allá de Antony. En “Farewell Sonata” va del piano clásico al vals y a Queen en cuestión de segundos. “God Save The Jungle” tiene el toque francés del Tom Waits tabernario. Numerosos cachos para atesorar, rápidamente sustituidos por otros no tan bien sonantes -rimbombantes- incrustados en estructuras fracturadas. El beat con piano de “Phantom Of Aleppoville”, el flujo de “Jupiter”, etc etc. Debería intentar aguantar uno de esos tramos bonitos durante tres minutos de pop ad hoc; ligar esos versos con un estribillo eterno en vez de soltarlo fugaz. Para despejar dudas. Porque epatar con arreglos ingeniosos es otro oficio: productor.

 
“Find The Ways” (Allred & Broderick). Peter Broderick siempre en pos de la belleza. Esta vez, armado con voz y violín, se ha asociado con su amigo David Allred (contrabajo, voz) en una grabación aparentemente espartana a ratos -de lo tradicional escocés se pasa a lo desértico en pocos segundos- que incluso permite un tema con solo las voces de ambos – -“The Ways”, con frases tan geniales como `if we open our ears we minimize our fears´, en cuyo vídeo aparece Rick Rubin- para deleite de quienes aman degustaciones en su esencia desnuda.