Pienso, no sé si viene a cuento o no, en Pet Shop Boys. Rara vez un artista puede combinar vanguardia -ser el primero en mezclar unos ingredientes con otros- y obtener un éxito masivo. Normalmente se adelantan unos músicos inquietos sin aspiraciones comerciales, consiguiendo elementos innovadores -no hace falta que sean drásticos: puede bastar con la simple utilización de unas escobillas en otro tipo de arreglo de percusión- que después se adoptarán por el pop vanguardista marcando tendencia, hasta llegar un par de temporadas después al mainstream.
El caso es que, al igual que Pet Shop Boys, Rae Morris ha saltado un eslabón de la cadena, proyectando a sus composiciones comerciales fórmulas de última generación. Por decirlo de alguna manera, ella debería pillar de Chvrches, no de donde se abastecen Chvrches. El eslabón saltado propicia que “Someone Out There” (Atlantic 2018) suene como un pop de frescura poco habitual, dando un paso gigantesco respecto a aquel “Unguarded” (2014) de producción más regia y menos elástica a cargo de Ariel Rechtshaid. En esta ocasión se encarga su mano derecha Fryars, poniéndole en bandeja de plata arreglos con destellos electro que dejan muy atrás los tiempos en que esta chica de Blackpool buscaba un hueco en el mercado a la sombra de Bombay Bicycle Club. Una chispa contagiosa elevando singles como “Do It” a los altares y constatando que el cambio de rumbo ya apuntado en “Reborn” iba en serio. Incluso cuando se recrea en baladas -¡qué bonita “Someone Out There”!: me gustaría algún día volver a escuchar a Björk en clave comercial-, atrapa magníficamente el virus pop. Cinco singles de momento. ¿Disco del verano 2018?