Durante los últimos meses se están publicando discos de una serie de bandas con un recorrido de diez o más años, discografías interesantes, y popularidad a veces inexistente fuera del ámbito estatal USA. Que en un momento dado parecían eclosionar pero después su caché se estancó. Y que han decidido dar un paso al frente, conscientes de que su experiencia les permitía arriesgar de una vez por todas, sea con ambiciones comerciales como artísticas.
El caso de Typhoon, de Oregon, goza además de otros alicientes. Con una nómina de once miembros, podían haber optado por abrir las canciones en el sentido Broken Social Scene. En cambio han preferido el patrón de canción formal, por mucho que muten una misma pieza durante su duración. Cierto, ninguna de su cuarto álbum “Offerings” (Roll Call 2018) empieza como acaba, pero cada una exuda la sensación de estar controlada en cada nota. No se parecen entre sí y, sin embargo, se percibe que todas han sido pensadas para un mismo trabajo. Porque es un álbum conceptual.
Está dividido en cuatro partes y trabaja el tema de la pérdida de memoria. Quizás debido a ello en algún momento evoca pasajes de The Antlers o -caso de “Unusual”- de Eels. Su versatilidad no obstante a menudo genera comparaciones inútiles. Que si esa épica de Radiohead, o lo quebrado de Alt-J. Que si sería mejor single “Rorschach” o “Remember”. Yo prefiero encuadrarles en un perfil más envolvente y dinámico. Los ocho minutos de “Empiricist” pasan volando, así como los catorce del final con “Sleep” -y su tonada recordando a Cat Stevens-, porque saben capitalizar el activo musical de una troupe sin quemarlo. En una canción son unos, en otra otros, casi siempre dominando la voz de Kyle Morton (también hay tres o cuatro con protagonismo vocal femenino). Incluso a veces uno se ve tentado a la mención -caso de una “Chiaroscuro” en clave acústica con cuerdas- de una entonación similar a la de Bonnie Prince Billy.
La densidad del conjunto de la grabación -la sensación que hay más tela a medida que nos familiarizamos con las composiciones- les otorga el cariz de obra magna perdurable. Los brujos de Salem.