La propuesta de Harrison Ford Fiesta, al menos sobre el papel -desde el sur de Catalunya encabezados por un francés que canta en su lengua- tiene su punto de originalidad a este lado de la frontera. En su primer álbum tantearon con dos temas -“Crédit Agricole” y “La Soucoupe Et Le Perroquet”- frente a cuatro cantados en inglés -inglés de acento afrancesadísimo, cierto-, decidiéndose finalmente por un segundo disco totalmente interpretado -salvo un tema instrumental- en francés.
No es el único viraje de “La Fête” (Foehn 2018). El bastión folk de su estilo ha cedido cancha ahora a la electrónica, como bien se encargan de subrayar en seguida con la inicial “L´Autel”. No es un vuelco radical pues mantienen ciertas raíces acústicas, pero ahora han ampliado las posibles combinaciones. “La Descente” y “Les Gardiens” permutan electrónica y acordes clásicos de rock. “L´Ascension De Dimitri Arselan” recupera el pulso del folk -instrumental con una segunda parte inquietante- mientras “L´Invité” esconde entre sus arpegios una sutil fragancia de humor. Personalmente mis temas favoritos son una “Le Géant A La Crête Dorée” boreal, severa y majestuosa, seguida por la espectacularidad de lo cristalino de “La Fête” con el juego de samples y guitarras hasta adentrarse en sonidos turbios.
Así son hoy Harrison Ford Fiesta, con un punto experimental agazapado tras el acento grave y solemne de Romain que le da una prestancia cualitativa. Entre la liturgia y el film noir.