Poco se sabe de Reptaliens. Bambi y Cole (de Portland, Oregon) se casaron y ahora son los Browning. Ella canta y en los vídeos de su primer single se la ve tocar el bajo, mientras él maneja teclados. Lo publicaron hace un año con los temas “Prequel” y “Olive Boy”, no incluidos después en su puesta de largo “FM-2030” (Captured Tracks 2017), un relajante ejercicio de dream pop de alcoba.
La fascinación que emana de las canciones, muy soft, tiene que ver con el arraigo melódico desplegado sobre un ritmo delicado pero preponderante. Por ello “29 Palms” destila vibraciones estivales con pulso disco suave (¿a lo Saint Etienne?) para bailar perezosamente. Más introspectiva suena “Simulation”, mientras el encanto de “666Bus” certifica que, sin haber llegado a la mitad del álbum, ya han cumplido objetivos. “Nuya” cuenta con la ayuda de vientos, y en “Satan´s Songs” la tela africana de fondo corrobora sus declaraciones acerca de la influencia de este continente en su cultura musical. La guitarra dibujando acuarelas de “Dreaming” por supuesto -con ayuda de cuerdas- hace honor a su título. Y la espiral vaporosa de teclados de “Ubik” configura un final perfecto. Ensoñación en grado máximo sin caer en la cursilería.