Durante los tres primeros temas de “Queen Of San Antonio” (2017), se puede pensar que Angelica Rockne ocupará algún día el trono de Emmylou Harris. El arranque suave de la primera (“Dr. John”) y el impecable ejercicio de manual de la segunda, “Whiskey Men” -es country pero manteniendo los anclajes de rock que tan magníficamente supo manejar Gram Parsons- se quedan cortos ante lo majestuoso del vals lento “Smoke When It´s Raining”, que nos anega en ese sentimiento universal tan Patsy Cline.
Después no obstante Angelica se desvía hacia un derivado que abre las puertas a distintos grados de psicodelia californiana -más o menos ácida en “Glitter Rags” y “Baby”, herederas de la escena de San Francisco de hace medio siglo- con escapadas al country de carretera energético, como “Queen Of San Antonio”. La variedad mostrada no impide plantearse la reflexión obvia. ¿Qué hubiese ocurrido de haber publicado dos discos separados distintos, uno de country y otro de psicodelia? A tenor del inicio, yo la veo mejor en su papel de reina country. De San Antonio o cualquier otra ciudad de Texas.